El equilibrio entre salud y sostenibilidad económica es imprescindible, y hay que evitar que la regulación acabe haciendo inviable el servicio en determinados espacios

Isaac Guerra, presidente de la Associació Catalana de Vending i Unattended, defiende un marco regulador proporcionado para un sector que reivindica su capacidad de adaptación, trazabilidad y control ante el debate sobre las restricciones en la venta de determinados productos en las máquinas de vending. En esta entrevista abordamos con él los principales indicadores del momento actual del vending en Cataluña, las tendencias que marcarán el desarrollo del sector y los retos regulatorios, cualitativos y de salud que pueden condicionar el futuro del vending y el unattended en nuestro territorio.

¿Cuál es el estado actual del sector del vending en Cataluña?

Si tuviera que resumir el momento actual del vending y unattended en Cataluña, ¿qué indicadores le parecen más relevantes?

Entre los indicadores más relevantes, destacaría el incremento de la facturación tras la recuperación pospandemia, con crecimientos que sitúan al vending catalán por encima del 10% en muchos operadores, principalmente por el aumento del ticket medio, más que por un incremento del número de usuarios. También es muy significativa la existencia de miles de puntos de servicio activos en el territorio, así como el incremento del consumo por máquina, impulsado por los pagos digitales y por surtidos más amplios.

A todo ello hay que sumar la expansión de los micromarkets, los coffee corners y las smart fridges, que ya representan un porcentaje creciente del volumen total, así como una inversión continuada en tecnología. Esta apuesta se traduce tanto en la incorporación de conectividad como en máquinas energéticamente eficientes y sistemas de pago avanzados, hasta el punto de que hoy gran parte de las máquinas nuevas ya integran telemetría y soluciones de pago cashless.

Por último, e igualmente importante, cabe destacar la alta ocupación y la estabilidad laboral dentro del sector.

Todo ello confirma que somos un segmento robusto del foodservice, con capacidad de innovación y un futuro de crecimiento sostenido.

¿Qué lectura hace de este momento que vive el sector?

La lectura es clara: el vending y el unattended han dejado de ser un servicio complementario para convertirse en un canal de foodservice propio, con capacidad para competir en conveniencia, calidad y eficiencia. El sector vive un momento de madurez tecnológica, de crecimiento sostenido y de redefinición del modelo de servicio. A ello se suma la diversificación de canales, con el crecimiento de los micromarkets, los coffee corners, las smart fridges, las máquinas de comida fresca y las soluciones híbridas, así como una mayor profesionalización, con más inversión en mantenimiento, calidad del producto y experiencia de usuario.

¿Qué tendencias ve más determinantes en el crecimiento del vending y el unattended en nuestro territorio?

Las tendencias que marcarán el crecimiento del sector pasan, en primer lugar, por los pagos digitales y la integración con aplicaciones. También será determinante el impulso de una oferta saludable y fresca, especialmente en la administración, centros de salud y espacios públicos, así como la automatización logística y el uso de datos para optimizar rutas y surtidos. Además, hay que tener en cuenta la expansión de los coffee corners y smart fridges como alternativa flexible a la cafetería tradicional, con una atención especial al control de la merma.

La sostenibilidad también tendrá un papel central, tanto en lo relativo al uso de materiales reciclables como a la eficiencia energética y la reducción del desperdicio, mientras que la implementación de la inteligencia artificial en los procesos, tanto de gestión operativa y de la oferta comercial como de interacción con el usuario, será otro factor clave.

¿Existen barreras que puedan frenar este despliegue del sector?

Las principales barreras son una regulación poco adaptada y, a menudo, alejada de la realidad de nuestro canal; los costes de equipamiento de las nuevas tecnologías, que todavía son elevados; unos precios de venta demasiado bajos, que a menudo y en gran medida dificultan la mejora sustancial de la calidad del producto en las máquinas de bebidas calientes o la incorporación de productos más saludables, habitualmente más costosos; y una percepción todavía anticuada del vending en algunos segmentos.

¿Cómo se debe regular la oferta saludable y la venta de bebidas energéticas en el vending?

En el debate sobre “comida saludable” en las máquinas de vending, ¿qué entiende el sector por una oferta equilibrada?

Cuando el sector habla de una oferta equilibrada, se refiere, en primer lugar, a una variedad real, con opciones saludables pero también con productos tradicionales que el consumidor demanda. También apela a la proporcionalidad, es decir, a porcentajes de oferta saludable que sean razonables y aplicables a todos los entornos de la misma manera, y no solo al vending. Además, defiende criterios basados en la evidencia, y no en percepciones o prohibiciones indiscriminadas, así como flexibilidad según la ubicación, porque no es lo mismo un hospital, una universidad, una industria o un aeropuerto.

¿Qué criterios, por tanto, deberían guiar una regulación realista de esta oferta saludable?

Una regulación realista debería basarse en una clasificación nutricional objetiva, como Nutriscore o los semáforos nutricionales, en porcentajes de surtido que permitan la viabilidad económica, en periodos de adaptación suficientes para operadores y proveedores y en el diálogo con el sector antes de implantar cambios. Aquí es donde adquieren especial relevancia el asociacionismo y el trabajo de entidades como la ACVIU ante las administraciones, para trasladar la realidad operativa de las empresas y contribuir a definir medidas aplicables, proporcionadas y ajustadas al funcionamiento real del sector.

Si se endurecen los requisitos sobre azúcar, sal, grasas… ¿cómo puede adaptarse el sector sin perder viabilidad?

El equilibrio entre salud y sostenibilidad económica es imprescindible, y hay que evitar que la regulación acabe haciendo inviable el servicio en determinados espacios.

Hemos demostrado que somos un sector con una amplia capacidad de adaptación y, en este caso, esto pasa por la reformulación de productos con los fabricantes; por la introducción de nuevas categorías como snacks proteicos, fruta cortada, platos frescos o bebidas sin azúcar; por la segmentación de los surtidos según el entorno y la franja horaria; y por el incremento del uso de tecnología de conservación que permita ampliar la oferta fresca.

Ahora bien, hay que tener presente que los operadores de vending solo pueden trabajar con la oferta disponible en el mercado: no son productores de alimentos. Por tanto, desde la administración hay que incidir también en el origen de la producción alimentaria, y no limitarse a exigir un determinado layout en las máquinas cuando existe una clara falta de referencias que se adapten a las altas exigencias normativas.

En relación con propuestas como la de prohibición o limitación de la venta de bebidas energéticas, ¿cuál es el posicionamiento de ACVIU? ¿Qué alternativas reguladoras considera más efectivas y proporcionadas?

Prohibir no es la solución. Las alternativas más efectivas y proporcionadas pasan por la restricción por edad con sistemas de control digital cuando sea necesario, por ofrecer información clara sobre el contenido de cafeína u otros ingredientes y las recomendaciones de consumo, por limitar su ubicación en entornos sensibles, como los centros educativos, y por establecer códigos de buenas prácticas consensuados con administraciones y fabricantes. El vending es un canal regulable y trazable, y eso permite aplicar medidas inteligentes sin recurrir a prohibiciones que generan mercado informal o desplazamiento del consumo.

¿Cómo mejorar la imagen de calidad del vending?

El vending ha avanzado mucho en calidad y experiencia, pero todavía arrastra algunos prejuicios. ¿Qué medidas cree que son clave para consolidar una percepción de oferta “de calidad” ante administraciones y consumidores?

El sector debe seguir prestando atención a los surtidos, trabajar con productos de proximidad, frescos y de marca reconocida, con márgenes suficientes para que sean asequibles para el usuario y rentables para la operadora. También es esencial reforzar la transparencia, con información nutricional clara, trazabilidad y una comunicación visual moderna. En este sentido, las nuevas tecnologías móviles y las pantallas táctiles de las nuevas generaciones de máquinas permiten ofrecer mucha más información al usuario.

¿Qué más hace falta para que el vending se consolide como un canal equiparable a cualquier punto de venta moderno?

Igualmente importante es poner la tecnología al servicio de la experiencia, con máquinas más rápidas, fiables e intuitivas, y consolidar estándares de servicio exigentes en tiempos de respuesta, limpieza, mantenimiento y reposición. A todo ello hay que añadir la colaboración con administraciones y empresas para definir criterios objetivos y alcanzables de calidad, sostenibilidad y salud. El vending de hoy puede ofrecer una experiencia equiparable a cualquier punto de venta moderno; lo que hace falta es equiparar oferta y precios al resto de puntos de venta.